Formando un pelotón
Lo que aprendí escribiendo durante nueve meses
Hoy, exactamente hoy, 14 de julio de 2026, se cumplen nueve meses desde la primera entrada de este blog. El tiempo que tarda en gestarse una vida es también, al parecer, el tiempo necesario para que nazca este pequeño ecosistema de varietés y obsesiones online enviadas periódicamente a desconocidos.
Si después de nueve meses este blog ha servido para que unas cuantas personas piensen, discrepen, se enfaden o encuentren una idea que merezca la pena llevarse, entonces quizá la criatura haya valido la pena.
Dijo Gata Cattana que diez mil oyentes bien usados son un ejército. Ahora bien, setecientas personas recibiendo estas turras debe de ser, como mínimo, un pelotón. El pelotón de las ideas.
Gata Cattana falleció hace casi una década y nos dejó una obra tan inmensa como la sensación de injusticia que quedó aquí. También nos dejó un blog rebosante de talento y algunas frases que anticipaban lo que vendría.
“Tu oficio, poeta, es dignificar la especie. Escoger las palabras que pondrías en tu lápida. Decir, por ejemplo: ‘No todos eran prescindibles’. Merecerte la vida hasta tal punto, que tu muerte parezca una injusticia. Y dejarte ir, como si nada, como todos, hacia la larga y aburrida eternidad.”
Yo, por supuesto, no planeo morir joven. Aunque permanecer vivo es casi una cuestión de suerte. La suerte de no haber nacido en la Franja de Gaza o en Cisjordania, por ejemplo. La suerte de que tu acento, tu apellido o tu tono de piel no te conviertan automáticamente en sospechoso, en extranjero o en un futuro terrorista.
Durante un par de meses fui yo escribiendo para doce amigos. Un desnutrido grupo de rehenes a los que había conseguido engañar para que se suscribieran y así sentir que no estaba hablándole a una pared. Exactamente seis meses después del primer post había cien personas dispuestas a recibir esta turra semanal. Que no a leerla, porque eso siempre son menos.
Ahora, con 726 personas, este pelotón de lectura tiene mucha más gente de la que imaginé cuando empecé escribiendo para doce amigos secuestrados que me reían la gracia.
Vale, tampoco es que sea esto una barbaridad, pero es un altavoz más grande de lo que esperaba. Sobre todo teniendo en cuenta que aquí solo hay palabras. Y nosotros negamos rotundamente que las palabras se las lleve el viento. Las palabras permanecen. Dejan rastro y pesan. Son la forma de responsabilizarse de lo que uno piensa. Escribir es posicionarse, y hacerlo por escrito implica aceptar que mañana alguien vuelva sobre una frase, la señale con el dedo y diga: “Esto lo dijiste tú. Hazte cargo”.
Las palabras bien afiladas atraviesan el ruido y se convierten en ideas. Y cuando están mal afiladas también se quedan ahí, recordándote que te equivocaste, que eres humano.
Soy consciente de que el alcance no es una virtud ni una prueba de talento. Ejemplos hay a patadas. Basta con abrir youtube y ver a cualquier señor con pelos en los huevos coleccionando polémicas por ser decididamente imbécil. Estoy seguro de que se te han venido varios nombres a la cabeza antes de terminar esta frase.
Lo que sí me parece una virtud es compartir. Compartir lo que la vida nos da, justa o injustamente. Las ideas que nos cambian, los textos que nos acompañan, las personas que nos hacen mirar un poco mejor el mundo.
Así que me gustaría aprovechar la ocasión para señalar otros pelotones que creo que merecen bastante más alcance del que tienen. Personas que escriben mejor que yo y que tienen ideas que merecen diez mil lectores.
Los post de DESPERATE HOUSEVIBES. de teacupmary, me encantan. Me asoman a lo cotidiano y a mí me encanta mirar la vida ajena desde una mirilla. No sé si planea seguir subiendo post, yo solo recomiendo.
Borradores y Gárgolas debió de ser uno de los primeros Substacks a los que llegué, en concreto al post “Mi colección de fotos de carnet”. Ya lo recomendé en uno de mis primeros posts que no pienso linkear aquí. Ahora que está de pausa por vacaciones es el momento de subirse al carro.
Hay que recomendar patio interior 🌜 (como no hacerlo). Otro lugar que no me pierdo y que está genial escrito.
También quiero compartir las viñetas de mi talentoso amigo Raül Diego, que además de comediante ahora también es viñetista. ¡Reinventarse es vivir!
A todos y cada uno de los que estais al otro lado de la pantalla: ¡GRACIAS! No eres un número, no eres un suscriptor, eres una persona que conectada conmigo por millones de cables de fibra óptica, señal o wi-fi o yo que sé. Quizá a miles de kilómetros recibes mis mensajes y estos planten alguna semilla en ti, como muchos otros la han plantado en mí.
Escribir a última hora con nocturnidad y alevosía solo tiene sentido si hay quién lea, quién recoja las ideas y las patee de vuelta en forma de comentario o en cualquier otro ámbito, se lo cuente a una amiga o amigo, la copie, la transforme o la discuta. Haz lo que quieras con las ideas pero piensa,
PIENSA.
PIENSA.
PIENSA.
Un abrazo y seguimos remando!!









¡Enhorabuena! Te mereces este pelotón y un ejército.
Ojalá mucha más gente te leyera. Eso significaría que hay más personas con pensamiento crítico y, sobre todo, más gente buena en el mundo.
Raúl, tú fuiste de los primeros en subir al carro de mi turra. Gracias siempre 💛